Valdez Albizu expuso en el XV Congreso Internacional de Finanzas y Auditoría la estrategia implementada para enfrentar la crisis internacional

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La Altagracia. – El gobernador del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), Héctor Valdez Albizu, expuso en el XV Congreso Internacional de Finanzas y Auditoría (CIFA) cómo la República Dominicana diseñó y ejecutó una estrategia efectiva para enfrentar la crisis internacional en los frentes de salud y economía. En una segunda parte de su discurso, señaló los principales aspectos de la recuperación económica dominicana y sus perspectivas futuras.

En el comienzo de su exposición, Valdez Albizu resaltó que “desde la aparición del coronavirus, República Dominicana afrontó la crisis sanitaria con determinación, sin embargo, tal como ocurrió en otros países, la actividad económica colapsó al registrar -9.4 % en marzo y -29.8 % en abril de 2020, esta última la mayor caída en un mes en la historia dominicana. En este ambiente recesivo, el Gobierno implementó políticas sociales orientadas a mitigar la pérdida de empleos y a moderar el impacto económico de la crisis sanitaria en los sectores más vulnerables”.

Durante sus palabras de apertura en la 15ª versión del CIFA titulado ‘Perspectivas financieras y tecnológicas en un mundo post pandemia’ que se celebra del 21 al 24 de julio, en Uvero Alto, Punta Cana, y organizado por la Asociación de Bancos de la República Dominicana (ABA) y la firma internacional de auditoría y consultoría BDO, Valdez Albizu expuso que, “gracias al liderazgo del presidente Luis Abinader, se intensificaron las políticas sociales con el objetivo de brindar más oportunidades a los sectores de bajos ingresos y facilitar su incorporación al mercado de trabajo.

 

Provisiones de liquidez

Valdez Albizu expuso que “el Banco Central trabajó arduamente en moderar el impacto de la crisis sanitaria en la economía, preservando la estabilidad y sentando las bases para la recuperación. En ese tenor, la Junta Monetaria aprobó uno de los programas más amplios de provisión de liquidez a nivel regional, poniendo a disposición de las entidades financieras RD$215 mil millones (equivalentes a 5.0 % del producto interno bruto (PIB) para el financiamiento de empresas y hogares a tasas bajas, en la mayoría de los casos no mayores a 8.0 %”.

Al momento de explicar cómo se canalizaron esos fondos, el gobernador indicó que “el Banco Central utilizó una diversidad de instrumentos, incluyendo operaciones de reporto; liberalización de encaje legal para ser dirigido a los sectores productivos y a la micro, pequeña y mediana empresa; así como la introducción de la llamada facilidad de liquidez rápida (FLR). Este último instrumento permitió a las entidades financieras acceder a fondos del Banco Central a tasas de interés de apenas 3.0 %, poniendo como garantía títulos del Gobierno, del BCRD, préstamos favorablemente calificados, e incluso el propio capital de la empresa bancaria.

Refinanciamiento y reestructuración de préstamos

Continuando con su definición del plan estratégico, Valdez Albizu señaló que “el Banco Central permitió que una gran parte de los recursos inyectados fuesen utilizados por las entidades financieras para refinanciar o reestructurar préstamos a plazos más largos y tasas más favorables, con lo cual se logró proteger a un gran número de clientes bancarios que enfrentaban tensiones financieras y presentaban dificultades para pagar sus préstamos”.

Como resultado de las distintas medidas implementadas por el BCRD, las entidades bancarias no solo colocaron los fondos provistos por el Banco Central, sino que contribuyeron a aliviar los problemas financieros de hogares y empresas. A ese respecto, Valdez Albizu expresó que “no me cabe duda de que, una vez más, el sistema financiero mostró el gran compromiso que tiene con el país, poniendo a un lado consideraciones de corto plazo en favor de una visión de desarrollo sostenible de mediano y largo plazo”.

Robustez del sistema financiero

El crédito privado en moneda nacional se mantiene creciendo en torno a 12.8 % al cierre de junio, mientras el sistema en su conjunto mantiene una rentabilidad sobre el patrimonio (ROE) de 21.7 % y sobre los activos (ROA) de 2.5 % a mayo. La morosidad de la cartera de créditos se ubica en torno a 1.0 % y la solvencia se mantiene elevada en 19.1 %, prácticamente el doble de lo requerido por la normativa.

El gobernador reconoció el papel jugado por la Superintendencia de Bancos, “cuidando celosamente la estabilidad financiera, tanto durante el periodo pandémico como en la recuperación económica. Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que el rol de la superintendencia durante este periodo ha sido clave para que los indicadores financieros exhiban una evolución positiva”.


Más que un rebote, un crecimiento constatado por el FMI

Valdez Albizu enfatizó que el crecimiento de 12.3 % del PIB para el año 2021 “no fue un simple rebote estadístico, como se ha querido afirmar en algunos círculos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) expresó en un comunicado oficial tras una misión reciente en la República Dominicana que se trata de una importante recuperación comprobada por el hecho de que, al comparar los volúmenes de producción real de 2021 con los alcanzados en 2019 -último año de la prepandemia-, la economía creció 4.7 %, una de las tasas más altas de América Latina.

En el mercado laboral, el dinamismo económico ha contribuido a una recuperación de los empleos, tanto formales como informales. En ese sentido, el empleo total se ubicó en torno a 4.6 millones en el primer trimestre de este año, un nivel similar al registrado previo a la pandemia. Asimismo, la tasa de desocupación abierta se redujo de 8.0 % en enero-marzo de 2021 a 6.4 % en enero-marzo de 2022.


Perspectivas de recuperación en un entorno global

A pesar de la coyuntura externa, Valdez Albizu explicó que la economía dominicana se ha mantenido creciendo en 2022. Datos preliminares del indicador mensual de actividad económica (IMAE) muestran que la expansión fue de 5.6 % durante los primeros cinco meses del año, por encima de su tasa potencial y en línea con lo previsto en el programa monetario. Además, las cuentas fiscales a abril eran superavitarias en 0.4 % del PIB, y en un déficit de cuenta corriente que se ubicaría en torno a 3.0 % del PIB a final de año, totalmente cubierto por una inversión extranjera directa (IED) que excedería los US$3,500 millones.

En el sector externo, también se observa que las exportaciones totales crecieron 14.9 % en enero-mayo de 2022 al ubicarse en US$ 5,721 millones, como resultado de la expansión interanual de las exportaciones nacionales en 17.7 %, y de las exportaciones de zonas francas en 12.7 %.

Asimismo, las reservas internacionales se ubicaron en torno a US$14,450 millones a junio, un 13.2 % del PIB y suficientes para cubrir seis meses de importaciones. Las remesas, por otro lado, superaron los US$4,800 millones en enero-junio 2022 y podrían cerrar el año en torno a US$10 mil millones.

En cuanto al turismo, se recibieron unos 3.5 millones de visitantes no residentes en el primer semestre del año, un flujo de turistas mayor que lo recibido en igual periodo de la pre pandemia. Los ingresos generados por concepto de turismo en enero-junio 2022 ascendieron a US$ 4,121 millones, por lo que se espera cerrarían el año por encima de los US$ 8 mil millones.

El desempeño favorable de las actividades generadoras de divisas ha contribuido a mantener la estabilidad relativa del tipo de cambio, presentando una apreciación de aproximadamente 5.0 % en el primer semestre de 2022. Al respecto, cabe destacar que mientras en República Dominicana el peso se aprecia, en la mayoría de los países de América Latina se observa una tendencia a la depreciación que exacerba las presiones inflacionarias provenientes del exterior.

Valdez Albizu señaló que “ante estos incrementos de precios, los bancos centrales han reaccionado con aumentos de sus tasas de referencia para moderar la demanda agregada y prevenir un deterioro en el diferencial de tasas de interés que pueda provocar una salida de capitales”.

En América Latina, las presiones inflacionarias han sido más marcadas que en la República Dominicana. Por ejemplo, Brasil, Chile, Paraguay, Costa Rica y Honduras registran inflaciones mayores a 11.0 % interanual a junio.

Con el objetivo de moderar las presiones inflacionarias, los bancos centrales de la región han subido continuamente sus tasas de política monetaria (TPM). Específicamente, desde 2021, los países con mayores aumentos medidos en puntos básicos son: Argentina (1,400), Brasil (1,125), Chile (925), Paraguay (700), Perú (575), Colombia (575), Uruguay (525) y Costa Rica (475).

En el caso particular de República Dominicana, la inflación acumulada a junio fue de 4.96 %, mientras la inflación interanual se situó en 9.48 %, lo que ha llevado al Banco Central a aumentar su TPM de 3.0 % a 7.25 %, unos 425 puntos básicos. Al reseñar estas cifras, el gobernador resaltó que “el accionar del BCRD ha estado en línea con las decisiones de los bancos centrales a nivel global, todos inmersos en una lucha sin cuartel por contener las presiones inflacionarias”.

La presión inflacionaria ha comenzado a ceder

La inflación interanual fue inferior en mayo y junio que en abril y se espera que este comportamiento continúe lo que resta del año, por lo que la inflación convergería al rango meta del Banco Central de 4.0 % ± 1.0 % durante 2023. Por otro lado, de acuerdo al sistema de pronósticos que contiene los distintos modelos de proyección del BCRD y organismos multilaterales, como el FMI y el Banco Mundial, la economía dominicana crecería 5.0 %, una tasa de expansión cercana al potencial, tanto en 2022 como en 2023.

Valdez Albizu abundó en las previsiones del Banco Central al día de hoy, indicando que “el producto nominal se situaría en 2022 en US$109,045.4 millones y seguiría creciendo hasta superar los RD$120 mil millones en 2024, lo que colocaría a la República Dominicana, tal y como lo afirma el FMI, como la séptima economía más grande de América Latina. Este nivel de producto, junto a una estrategia moderna y eficiente de manejo pasivos por parte del Ministerio de Hacienda, orientada a reducir el servicio de la deuda y mejorar su sostenibilidad, ha contribuido a que la deuda del sector público consolidado descienda de 69.1 % del PIB en 2020 a 62.6 % del PIB en 2021, proyectándose un nivel por debajo de 59.0 % del PIB para el cierre de este año”.

El gobernador expresó que “a pesar del entorno complejo e incierto que nos ha tocado vivir en los últimos años, la economía dominicana mantiene sólidos fundamentos y, como en otras ocasiones, saldrá fortalecida. Me siento confiando en que continuará su dinamismo, generando cada vez más y mejores empleos para los dominicanos, fomentando el consumo y creando nuevas oportunidades de inversión”.

Y concluyó afirmando que “las buenas políticas, junto al impulso brindado por el presidente Luis Abinader a la actividad productiva a través de distintas iniciativas, como las alianzas público-privadas y otras modalidades de cooperación entre el Gobierno y el mercado, son garantías de que el país continuará transitando el camino hacia un desarrollo pleno”.