Santo Domingo.- El comportamiento reciente del peso dominicano ha generado un debate sobre la evolución del tipo de cambio y su relación con la competitividad externa de la economía dominicana. Algunos economistas han planteado que la apreciación observada es el reflejo de una supuesta sobrevaluación cambiaria. Sin embargo, una evaluación rigurosa del mercado cambiario requiere considerar tanto los fundamentos internos de la economía dominicana como los cambios ocurridos en el entorno financiero internacional.
En los últimos años, la economía mundial atravesó una secuencia de choques sin precedentes: el COVID-19, las disrupciones en las cadenas globales de suministro, el endurecimiento monetario de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) entre 2022 y 2024 y el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas y comerciales desde 2025.
A diferencia de episodios anteriores, las economías emergentes atravesaron este período con mayor resiliencia. Los bancos centrales fortalecieron su credibilidad y ganaron flexibilidad en sus esquemas monetarios, mientras las posiciones externas de los países mejoraron y se redujo la vulnerabilidad ante los movimientos abruptos de capital y las presiones cambiarias.